Mi colección de miniaturas de VERMOUTH

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Martinies un tipo de vermú italiano de la legendaria empresa Martini & Rossi, con sede en Turín, dedicada a las bebidas de trago largo. Fue fundada en 1879 por Alessandro Martini, Luigi Rossi y Teofilo Sola, precursores, también, de este tipo de bebidas.

El Martini se realiza con ingredientes naturales como son: vino, hierbas aromáticas, un poco de azúcar y alcohol.

Italia se caracteriza por la producción de licores amargos. Esta marca es la que más se ha popularizado en otros países.

"Nada más universal que éste, trago seco como un latigazo presente en todas las barras del mundo"

Aunque muchos intenten apropiarse del origen del trago, parece ser la siguiente la versión más auténtica: un caluroso mediodía de 1853 en San Francisco un anónimo forastero sediento llegó al Salón de un tal Jerry Thomas, de gran reputación como experto mezclador de bebidas.

Thomas se sintió inspirado: tomó una botella de gin, una de vermouth, combinó con bitter, agregó Marraschino y hielo. Probó su propio invento y le encontró interesantes posibilidades. Quiso bautizarlo con el nombre del cliente, pero de él solo se sabía su destino: Martínez, un destartalado pueblito minero. Así le puso. La pizarra del salón de Thomas anunciaba esa misma noche la primer versión del Martínez, que se transformaría en martini, el trago más famoso del mundo.

Aunque los italianos fabricantes de vermouth Martini y Rossi intentaron apropiarse de la creación, disputándole la etimología del martíni, no pudieron contradecirlo. En 1862 Thomas publicó un libro How to mix drinks, donde la receta 105 se llama Martínez. Una fórmula empalagosa.

La historia del martini, es la búsqueda de la sequedad perfecta y aristocrática.

Este es un excelente martíni: sabe como si no estuviera allí en absoluto. 

La diferencia entre este martini prehistórico y el actual es muy profunda, depende de esencias y calidades, no sólo de proporciones. El vermouth que se utilizaba no era el seco, tipo francés sino el colorado italiano, el mismo que se usa en el Manhattan.

En esos tiempos se lo hacía con gin Old Tom, dulce, ya desaparecido. Como si esta dulzura no fuera suficiente, se le añadía marraschino. Y una exageración propuesta por Thomas: agregado opcional de jarabe de goma. Un trago apto para tías viejas y golosas.

La primera mejora consistió en sustituir el gin dulce por el London Dry, la segunda, reemplazar el vermouth dulce italiano por uno más seco, del tipo que desde 1812 elaboraba Noilly Prat.

Cuando ambas bebidas se incorporaron al martíni, a fines del siglo pasado cambió su esencia. Fue el barman del Knickerbbocker Hotel en la 42 y Broadway, en New York el responsable de la mutación, aunque todavía se lo mezclaba por partes iguales.

El trago llevado Europa durante la Primer Guerra

La Ley Seca contribuyó a la transformación del trago. Era más fácil hacer un gin pasable que un whisky peligroso en el patio de atrás. De todas formas, a esos alcoholes truchos, de destilación dudosa les venían bien aligerarlos con algo, ese algo era el vermouth.

Cuando la represión al escabio terminó, el mundial tenia dos partes de gin por una de vermouth. Los soldados repartieron este trago hasta ahora solo conocido en el Waldorf Astoria o en el Palace, en todo el mundo. martini salió a la luz con su formula actual y se desparramó definitivamente por las barras del mundo. A su difusión contribuyeron los soldados americanos después de la segunda guerra Mundial.

La colección consta actualmente de 1.100 miniaturas